claromizadores

¿Sabes cómo funciona un claromizador?

Los claromizadores de cigarrillo electrónico son todo un misterio para una gran parte de la población, pese a que estos dispositivos parecen haber llegado pisando fuerte para quedarse como alternativa menos nociva frente al tabaco tradicional.

Como es posible que sepas, los cigarrillos electrónicos constan de varias partes. El claromizador también recibe el nombre de “tanque”, porque almacena el líquido que se calienta para convertirse en vapor.

Mucha gente no sabe que su mantenimiento es casi la parte más importante del cuidado del e-cigarrillo, puesto que esto puede ayudar a prolongar al máximo posible su vida útil.

¿Cómo se rellena el claromizador?

Además de tanque, también se le llama atomizador. Para rellenarlo, se debe quitar la boquilla teniendo mucho cuidado con las resistencias, que hay que poner en un lugar seguro. Ten en cuenta que, si las pierdes, el claromizador no volverá a funcionar, y tendrás que comprar otro.

Una vez has terminado de quitar la boquilla, se puede empezar a introducir el líquido del cigarrillo. Hay que llenar el claromizador hasta el nivel marcado. Pero ten en cuenta que el líquido no debería tocar el borde. Por supuesto, hay claromizadores de distintas capacidades, por lo que la cantidad de líquido a introducir puede variar.

Cuando ya esté cargado de líquido, podrás volver a poner la boquilla y ¡listo! El cigarrillo electrónico te permitirá volver a vapear de nuevo.

¿Qué es la bobina de la cabeza?

La zona en las que se calienta el líquido del claromizador recibe el nombre de bobina de la cabeza. Aquí es donde el líquido se convierte en vapor y permite al usuario vapear.

Por supuesto, la bobina de la cabeza también tiene su propio tiempo de vida, por lo que en algún momento deberemos cambiarla por otra. El tipo de cambio dependerá del modelo de atomizador del que goce el e-cig.

Como consejo general, te recomendamos que, si el líquido se encuentra en una capacidad por debajo de los 0’8 mililitros, evites vapear, puesto que, de lo contrario, estarás empujando a la bobina a que se queme y, como consecuencia, el atomizador estará corriendo el riesgo de estropearse y dejar de llevar a cabo su función.

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